jueves 31 de enero de 2008

Mundo moderno

Cuando se habla de mundo "moderno" o vida "moderna" me parece que se quiere decir "actual". Aunque me bastaría con revisar los significados oficiales de estos términos, mi diccionario personal me dice que ambos son términos pasajeros, que van y vienen en la medida que pasa el tiempo, las tendencias, las modas, etc. La diferencia -a mi modo de ver- es que nada es moderno para siempre, pero sí se puede mantener actual, hasta que algunos de los factores mencionados digan lo contrario.

Lo cierto es que los beneficios de la modernidad son bastante objetables. Y si los notebook, celulares, ipod, y otras yerbas tecnológicas "modernas" llegaron para solucionarnos la vida, a medida que más posibilidades de ahorrar un poco de tiempo tenemos, es la misma modernidad la que lo asume como una nueva opción de apretar el relojito un poco más. Hace un tiempo una compañera de trabajo me dijo "necesito días más largos" a lo que respondí "¿para que te alarguen más la jornada laboral?".

Es que cuando hay que restar minutos de vida, siempre se buscan en el saquito del tiempo libre, el del ocio, o el del descanso. Hacerse mierda trabajando es sagrado. Te hace ser un hombre "bien" (bien qué? nadie sabe...), un buen partido, un exitoso. Pero se sobrevalora el trabajo que se hace en beneficio de una empresa o del mercado, cuando a diario millones de personas se parten la espalda creando música, arte, humor, pintura, poesía, etc... Y eso también consume horas de trabajo, gotas de sudor, esfuerzo, energía. Generalmente esto tiene una recompensa mucho más grande e importante, pero es subestimado y catalogado en la categoría de "hobbie", por supuestamente tratarse de una "pérdida de tiempo", cuando no nos percatamos que el tiempo realmente perdido es el que no nos deja nada. El que sólo nos recompensa con unos cuantos papeles verdes que gastaremos para pagarnos nuestros modernos lujos, nuestro moderno estrés, nuestro modernísimo sicólogo.

Lo que muchas veces llamamos "hobbies" son vías de escape al colapso total. Además de hacer menos monótona esta vida, otorga una realización y un respiro que -más que importante- es fundamental para no volverse loco y salir a asesinar gente con una metralleta.

Existen quienes, ante la falta de tiempo y/o energía para tener dos o más actividades, optaron por la opción aparentemente lógica: equilibrar las actividades u optar por una sola. Generalmente -y es raro que así sea- son tan diferentes entre sí que es imposible juntarlas, y es necesario eliminar alguna(s). Casi siempre se opta por la o las que nos gustan, por el simple hecho que hay que comer para sobrevivir. Pero a veces no es así, y el riesgo de aventurarse con un nuevo proyecto hace la vida un poquito más entretenida, y se abre la posibilidad de que nazcan nuevos nuevas creaciones, nuevas luces, nuevas ideas.

La historia la escribimos sus protagonistas. Y yo, al menos, no pretendo quedarme sentado esperando comprar el libro que resuma mi propia vida, y suponer que estoy considerado en el relato, metido en las cifras y estadísticas del texto.

Salud, ánimo, y adelante! que, como cantaron Los Prisioneros en el 86, "la vida es larga y aburrida para darla por perdida".

(Ilustración: Quino)

3 comentarios:

malas juntas dijo...

Me gusta lo que escribes, principalmente porque hablas del tiempo. Una historia sencilla es la de una señora que hacía empanadas en su barrio, no más de 100 diarias. Las repartía a sus vecinos y algunos obreros de la construcción le compraban para su almuerzo. Las empanadas eran exquisitas y cada día que pasaba la señora se hacía cada vez más conocida por su buena mano. Gracias a su fama, comenzaron a llegar más y más clientes y la señora tuvo que hacer crecer la producción, ahora ya llevaba trescientas empanadas diarias, lo que le demandaba más esfuerzo de su parte, lo que hacía con tanto amor comenzó a ocasionarle problemas a su espalda y andaba tan acelerada que su genio también cambió. Para no agotarse demasiado contrató a un par de niñas que la ayudaban a hacer el pino y otra a ver las empanadas en el horno. Cada día las empanadas comenzaron a perder su sabor, ya a la cuenta de 3 mil al día. Principalmente porque aquello que se hacía con cariño comenzó a ser un proceso productivo, donde no importaba más que hacer y hacer y lo más rápido posible, a mayor cantidad, lo que les otorgaba mayor dinero... Las empanadas ya no eran las mismas, su sabor había cambiado y ese condimento del que todos hablaban simplemente desapareció...

Esta historia que es sólo una reflexión luego de ver la entrevista de una señora, me hace pensar siempre que cualquier cosa, cualquiera, que hagas apurado, estresado....te hará ser infeliz, principalmente porque los ciclos y tiempos naturalmente humanos no tienen nada pero nada que ver con los tiempos culturales y el reloj, auqneu nos adaptemos, unos más que otros. No importa el camino, probablemente los caminos pueden ser un trabajo tedioso o un trabajo que amas en un principio, pero es el tiempo acelerado, en el que estamos inmersos el que no nos da a veces la sensación de bienestar, porque simplemente no nos da tiempo para disfrutar los logros. Creo que debemos ir en contra a veces y aunque hay cosas tan ridículas como tomarte el tiempo necesario para almorzar, para llegar a tu trabajo a la hora que necesite tu cuerpo, no sólo el dueño del lugar donde trabajas, no trabajar las horas extras que no se te pagan, son pequeños quiebres que pueden ir fracturando si se quiere esta mierda de motor. Creo que con el gigante se lucha desde adentro, no quebrándole los vidrios de afuera. De adentro hay pequeñas fracturas que te hacen respirar y no sentirte sólo un engranaje. Yo creo que uno debe hacer todo pero todo con calma. Aunque algunos nos sobrepasamos y tal vez se vea mal, pero al menos nos sentimos bien de ser consecuentes con nuestro deseo y no el
del otro, del papá, del jefe, del que está "más arriba". ¿Y por qué no enseñarle a él lo que se necesita de verdad?, ¿por qué esa suerte de admiración jabonosa que al final sólo nos ata las manos?

Esa es mi opinión.

Un abrazo fuerte desde Licán Ray, donde el agua parece un vestidito de seda.
Susana.

Pablo García dijo...

iba a postear algo pero luego de leer este ladrillo me sentí intimidado!

saludos!

:P

Beattori dijo...

guena pos escueto!..jajajaj